Solicita tu primera cita gratis
Odontología conservadora
Endodoncia: qué es y para qué sirve

Publicado por Dra. Irene García de Gracia el agosto 20, 2026

La endodoncia es un tratamiento dental que permite conservar un diente cuando la pulpa dental, el tejido situado en el interior de la pieza y que contiene vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas, está dañada de forma irreversible, inflamada o infectada. También se conoce como tratamiento de conductos y su objetivo principal es eliminar el tejido afectado, limpiar y desinfectar los conductos radiculares y sellarlos para evitar nuevas complicaciones.

Gracias a este tratamiento, es posible mantener el diente natural en la boca y recuperar su función, evitando en determinados casos la extracción. La necesidad de realizar una endodoncia debe determinarla un dentista después de valorar el estado de la pieza mediante una exploración y las pruebas diagnósticas necesarias.

Si necesitas una valoración personalizada, en nuestra clínica dental podemos estudiar tu caso y recomendarte el tratamiento más adecuado según tus necesidades.

🔍 ¿Podrías necesitar una endodoncia?

Responde estas cinco preguntas rápidas y descubre si tu caso podría requerir un tratamiento de conductos.

Pregunta 1 de 5

 

¿Cuándo es necesaria una endodoncia?

Un odontólogo puede pautar una endodoncia cuando la pulpa dental presenta un daño que ya no puede recuperarse mediante tratamientos más conservadores. Esta situación suele estar relacionada con una infección, una inflamación importante o una lesión que ha alcanzado el interior del diente.

Entre las causas más habituales se encuentran:

  • Caries profundas: cuando una caries avanza hasta alcanzar la pulpa, puede provocar inflamación o infección y hacer necesario un tratamiento de conductos.
  • Fracturas o grietas dentales: una fractura puede permitir que las bacterias lleguen al interior del diente y afecten a la pulpa dental.
  • Golpes o traumatismos: un traumatismo puede lesionar la pulpa incluso aunque el daño exterior del diente no parezca especialmente grave.
  • Infecciones en el interior del diente: cuando las bacterias alcanzan la zona pulpar, pueden producir inflamación, infección y dolor.
  • Abscesos relacionados con la raíz: una infección puede extenderse hacia los tejidos que rodean la raíz y provocar un absceso.

Algunos síntomas pueden hacer sospechar que existe un problema en la pulpa. Entre ellos se encuentran el dolor dental persistente, el dolor al masticar, una sensibilidad prolongada ante alimentos o bebidas frías o calientes, inflamación de las encías, la aparición de bultos o fístulas y cambios de coloración en el diente.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que no siempre existen síntomas. Una alteración de la pulpa dental puede detectarse durante una revisión odontológica o mediante una prueba radiográfica. Por ello, no se debe asumir que la ausencia de dolor significa que el diente está sano.

El diagnóstico corresponde al dentista o odontólogo, que puede realizar una exploración clínica, valorar los síntomas y solicitar radiografías u otras pruebas cuando sean necesarias. De este modo, se determina si la endodoncia es realmente el tratamiento indicado.

 

¿Cómo se realiza una endodoncia?

Para una persona que nunca se ha sometido a este procedimiento, conocer las diferentes fases puede ayudar a entender en qué consiste una endodoncia. Aunque cada caso puede presentar particularidades, el proceso suele seguir varios pasos.

  1. Evaluación y diagnóstico

Antes de comenzar el tratamiento, el odontólogo examina el diente afectado y valora el estado de la pulpa dental y de las raíces. Normalmente se realiza una radiografía o un TAC para conocer mejor la anatomía de la pieza y determinar el alcance del problema.

  1. Anestesia local

El procedimiento se realiza habitualmente con anestesia local. Su finalidad es mantener la zona dormida y facilitar que el paciente esté cómodo durante el tratamiento.

  1. Aislamiento y acceso al interior del diente

El diente se aísla para trabajar de forma controlada. Después, el odontólogo realiza una pequeña apertura en la corona para acceder a la cámara pulpar y localizar los conductos radiculares.

  1. Eliminación de la pulpa dañada

Una vez alcanzado el interior de la pieza, se retira la pulpa dental que está inflamada, dañada o infectada. De esta manera se elimina el tejido responsable del problema y se prepara el interior del diente para su limpieza.

  1. Limpieza y desinfección de los conductos

Los conductos radiculares se limpian y preparan cuidadosamente para retirar restos de tejido y reducir la presencia de bacterias. Esta fase es fundamental para controlar la infección y conseguir un buen resultado del tratamiento.

  1. Relleno y sellado

Después de limpiar los conductos radiculares, estos se rellenan y sellan con un material biocompatible llamado gutapercha, que permite realizar la obturación del conducto evitando la entrada de bacterias.

En este punto, es importante señalar que, tras finalizar el sellado, el diente no siempre se reconstruye de forma definitiva en la misma sesión. En muchos casos se realiza una reconstrucción provisional, que permite proteger la pieza y devolverle una función básica mientras se espera la restauración final. Esta fase intermedia es fundamental para asegurar que el diente se mantiene estable hasta completar el tratamiento.

La reconstrucción definitiva suele realizarse aproximadamente una semana después, una vez que el odontólogo ha comprobado la evolución del diente y la ausencia de molestias o complicaciones. En ese momento se valora si es necesario reforzar la pieza con una obturación más completa o con una corona, especialmente cuando la estructura dental ha quedado debilitada.

  1. Reconstrucción del diente

La última fase consiste en reconstruir la pieza para devolverle su forma y función. Dependiendo de cuánto tejido dental se haya perdido, puede ser suficiente una reconstrucción u obturación, mientras que en otros casos el odontólogo puede recomendar una corona para reforzar el diente y protegerlo.

Por tanto, una endodoncia no termina con el sellado de los conductos radiculares. La restauración posterior es una parte importante del proceso, especialmente cuando la pieza ha perdido una cantidad considerable de estructura dental.

 

Tipos de endodoncia

Los tipos de endodoncia pueden diferenciarse según el número de conductos que sea necesario tratar. La anatomía de cada diente puede variar, por lo que el número de conductos se determina durante la evaluación.

  • Endodoncia unirradicular: se realiza en dientes que presentan un único conducto que debe ser tratado.
  • Endodoncia birradicular: se lleva a cabo cuando la pieza presenta dos conductos.
  • Endodoncia multirradicular: corresponde a piezas con tres o más conductos. Es frecuente encontrar esta situación en molares.

La diferencia entre estos tipos no significa que el objetivo del tratamiento sea diferente. En todos los casos se busca retirar la pulpa dental afectada, limpiar y desinfectar los conductos radiculares, sellarlos y conservar el diente siempre que sea posible.

 

¿Duele una endodoncia?

Una de las dudas más habituales de los pacientes es si la endodoncia duele. El procedimiento se realiza bajo anestesia local, por lo que el objetivo es que el paciente no experimente dolor durante la intervención. La percepción puede variar según el estado del diente, la inflamación existente y la complejidad de cada caso.

Además, conviene diferenciar el dolor provocado por el problema que afecta a la pulpa dental de las molestias que pueden aparecer después del tratamiento. Una pulpa inflamada o infectada puede producir un dolor importante, sensibilidad y molestias al masticar antes de realizar la endodoncia.

Después del procedimiento puede aparecer cierta sensibilidad o molestia durante unos días, especialmente al masticar, esto es debido a la inflamación de los tejidos tras el tratamiento. La intensidad y duración pueden variar de una persona a otra y también dependen de la complejidad del tratamiento y del estado previo del diente. Si las molestias son importantes, persisten o aparecen nuevos síntomas, es recomendable contactar con el odontólogo para que valore la evolución.

 

Cuidados después de una endodoncia

Una vez realizada la endodoncia y colocada la reconstrucción provisional, el objetivo es proteger el diente hasta completar su restauración definitiva. La higiene debe mantenerse con normalidad, pero hay que evitar sobrecargar la pieza y respetar las indicaciones del odontólogo.

  • Evita masticar alimentos duros o pegajosos con ese diente. Una reconstrucción provisional puede ser menos resistente que la restauración definitiva, por lo que conviene utilizar el lado contrario para alimentos como frutos secos, hielo, caramelos duros o alimentos muy pegajosos.
  • No ejerzas demasiada presión sobre la pieza. Aunque el tratamiento de conductos haya terminado, el diente puede haber perdido parte de su estructura y necesitar una restauración definitiva para recuperar toda su resistencia.
  • Mantén una buena higiene bucodental. Puedes cepillarte con normalidad, pero hazlo con cuidado en la zona tratada. También es importante limpiar los espacios entre los dientes para evitar la acumulación de placa alrededor de la reconstrucción provisional.
  • Si se cae la reconstrucción provisional, evita masticar con ese diente y consulta con el odontólogo lo antes posible. No intentes volver a colocarla por tu cuenta.
  • Acude a la cita para la restauración definitiva. La reconstrucción provisional no está pensada para permanecer indefinidamente. Dependiendo de la cantidad de estructura dental que se haya perdido, el odontólogo puede recomendar una reconstrucción definitiva, una incrustación o una corona.

Clínica Dental Dentin
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.