¿Te has planteado si necesitas ortodoncia porque notas los dientes torcidos, espacios entre ellos o que la mordida no encaja bien? Estas situaciones pueden ser indicios de una alteración en la alineación dental que conviene valorar con un profesional.
La ortodoncia no se ocupa únicamente de mejorar la apariencia de los dientes. También permite corregir determinados problemas de mordida y de posición dental que pueden afectar a la función de la boca y a la salud bucodental.
Por eso, si tienes dudas sobre si puedes necesitar ortodoncia, lo más recomendable es acudir a un ortodoncista para realizar un estudio y determinar si existe realmente un problema y cuál sería la mejor forma de tratarlo. A continuación, te explicamos algunas de las señales que pueden indicar que sería conveniente realizar una valoración de ortodoncia.
📐 ¿Necesitas ortodoncia?
Responde estas cinco preguntas rápidas y descubre qué señales podrían indicar que te conviene una valoración.
Pregunta 1 de 5
Señales que indican que puedes necesitar ortodoncia
Existen diferentes situaciones que pueden hacer recomendable consultar con un ortodoncista. Algunas son fácilmente visibles, mientras que otras están relacionadas con la forma en la que los dientes contactan entre sí o con el funcionamiento de la mandíbula.
Dientes torcidos o apiñados
Uno de los motivos más frecuentes para consultar sobre ortodoncia es observar que algunos dientes están torcidos, superpuestos o no disponen de suficiente espacio para colocarse correctamente.
El apiñamiento aparece cuando el espacio disponible en la arcada no permite que los dientes se alineen de forma adecuada. Además de influir en la estética de la sonrisa, puede dificultar determinadas zonas de la higiene dental, especialmente cuando resulta complicado acceder con el cepillo o la higiene interdental.
Espacios excesivos entre los dientes o diastemas
Los diastemas son espacios visibles entre dos dientes. Pueden aparecer por diferentes motivos y no siempre representan un problema de salud bucodental.
Sin embargo, cuando existen espacios excesivos o varios dientes presentan una separación que afecta a la alineación dental, puede ser conveniente realizar una valoración de ortodoncia. El especialista analizará por qué se han producido esos espacios y si es necesario corregirlos.
Por tanto, un diastema no implica automáticamente que necesites ortodoncia, pero puede ser una de las razones para solicitar una revisión.
Una mordida que no encaja correctamente
La mordida describe la forma en la que los dientes superiores e inferiores contactan cuando cerramos la boca. Cuando esta relación no es adecuada, puede existir una maloclusión.
Entre los problemas de mordida se encuentran la mordida cruzada, la mordida abierta y la mordida profunda o sobremordida. También pueden existir otras alteraciones relacionadas con la posición de los dientes y de los maxilares.
Por ejemplo, en una mordida cruzada algunos dientes superiores pueden quedar por dentro de los inferiores al cerrar la boca. En una mordida abierta puede quedar un espacio entre determinados dientes superiores e inferiores cuando se cierra la boca. En una sobremordida, los dientes superiores cubren en exceso a los inferiores.
Estos problemas pueden afectar a la forma en la que los dientes contactan y distribuyen las fuerzas al masticar. Por ello, una mordida que no encaja correctamente es un motivo para consultar con un ortodoncista.
Dificultad o molestias al morder y masticar
Masticar debería ser una función cómoda. Si notas dificultades para morder determinados alimentos, molestias al masticar o que necesitas colocar la mandíbula de una determinada manera para conseguir que los dientes contacten, puede ser recomendable realizar una revisión.
Una alteración de la mordida puede hacer que determinados dientes reciban más presión que otros. Sin embargo, las molestias al masticar también pueden tener otras causas que no están relacionadas con la ortodoncia, por lo que es necesario realizar un diagnóstico antes de determinar el origen.
Desgaste irregular de los dientes
El desgaste de los dientes puede producirse por diferentes razones. Cuando determinadas piezas presentan un desgaste claramente diferente al resto, puede ser una señal de que las fuerzas de la mordida no se están distribuyendo de manera equilibrada.
Un ortodoncista puede analizar cómo contactan los dientes superiores e inferiores y comprobar si existe una alteración de la alineación dental o de la oclusión que pueda estar relacionada con ese desgaste.
Aun así, el desgaste también puede tener otros orígenes, por lo que no debe interpretarse por sí solo como una confirmación de que necesitas ortodoncia.
Dolor, tensión o chasquidos en la mandíbula
Algunas personas consultan por sensación de tensión, molestias o chasquidos al abrir y cerrar la boca. Estos síntomas pueden estar relacionados con diferentes problemas de la articulación temporomandibular, de los músculos o de la propia función oral.
La relación entre estos síntomas y la ortodoncia no siempre es directa. Sin embargo, en algunos casos los problemas en la articulación temporomandibular (ATM) pueden estar relacionados con una mordida que no es correcta, ya que una mala alineación dental puede alterar la forma en la que los dientes encajan y sobrecargar la mandíbula. Por este motivo, si experimentas dolor, tensión o chasquidos frecuentes en la mandíbula, es importante que un profesional determine cuál puede ser la causa.
Dificultades relacionadas con el habla o la respiración bucal
Determinadas alteraciones de la posición de los dientes, de la mordida o del desarrollo de las estructuras orales pueden relacionarse con algunas dificultades del habla. Asimismo, la respiración habitual por la boca puede aparecer asociada a determinados problemas del desarrollo orofacial.
Esto no significa que respirar por la boca o presentar alguna dificultad al hablar indique automáticamente que necesitas ortodoncia. Son situaciones que pueden tener múltiples causas y que, especialmente en niños, pueden requerir una valoración más amplia.
Cuando existe alguna de estas circunstancias, el ortodoncista puede valorar si existe una alteración relacionada con la alineación dental, la mordida o el desarrollo de las estructuras que participan en la función oral.
¿Cómo saber con certeza si necesito ortodoncia?
Observar tus dientes en casa puede ayudarte a identificar señales que justifican una consulta, pero no permite saber con certeza si necesitas ortodoncia. Para responder a la pregunta “necesito ortodoncia”, es necesario realizar un diagnóstico profesional.
Durante un estudio de ortodoncia, el especialista puede realizar una exploración clínica para analizar la posición de los dientes, la relación entre las arcadas y la mordida. También puede revisar la historia odontológica y las características particulares de cada paciente.
Dependiendo del caso, el estudio puede incluir fotografías, radiografías y un escaneado digital de la boca. Estas pruebas permiten obtener información que no siempre puede apreciarse simplemente mirando los dientes.
Las radiografías, por ejemplo, pueden ayudar a conocer la posición de los dientes que todavía no han erupcionado, la relación entre las raíces y los maxilares o determinadas características que no son visibles durante una exploración convencional.
El análisis conjunto permite estudiar no solo la alineación dental, sino también cómo funciona la mordida. A partir de esta información, el ortodoncista puede determinar si realmente existe un problema que deba tratarse, si es recomendable realizar un seguimiento o si no es necesario ningún tratamiento de ortodoncia.
Por eso, un cuestionario o una autoevaluación pueden servir como primera orientación, pero nunca sustituyen a un estudio dental realizado por un profesional.
¿A qué edad se puede necesitar ortodoncia?
La ortodoncia no es exclusiva de niños y adolescentes. Los adultos también pueden realizar un tratamiento de ortodoncia para corregir problemas de alineación o mordida, siempre que el estado general de su boca permita realizarlo.
En los niños, una valoración durante el crecimiento puede ser especialmente útil porque permite detectar determinados problemas mientras los maxilares todavía se están desarrollando. Esto puede ayudar al especialista a decidir si conviene intervenir en una fase temprana o esperar a que continúe el desarrollo. La American Association of Orthodontists recomienda una primera revisión ortodóncica infantil alrededor de los 7 años, aunque la necesidad y el momento del tratamiento dependen de cada caso.
En adolescentes, el ortodoncista puede valorar la posición de los dientes permanentes y la evolución de la mordida para establecer el momento más adecuado para el tratamiento.
En adultos, la ortodoncia también puede utilizarse para corregir apiñamientos, espacios, problemas de mordida y otras alteraciones de la alineación dental. La edad, por sí sola, no determina si una persona puede realizar un tratamiento. Es necesario valorar el estado de los dientes, las encías, el hueso y las características de cada caso.
Por tanto, no existe una edad universal a la que todas las personas deban empezar un tratamiento de ortodoncia. El momento adecuado depende del problema que presente cada paciente y del diagnóstico del ortodoncista. No obstante, la detección temprana de las maloclusiones y su corrección en fases iniciales puede ser muy beneficiosa, ya que ayuda a prevenir o reducir la aparición de patologías futuras relacionadas con la mordida, el desgaste dental o la salud bucodental en general.
¿Qué pasa si necesito ortodoncia y no me la pongo?
No todos los problemas de alineación dental o mordida provocan necesariamente complicaciones. Sin embargo, en determinados casos, mantener una alteración sin tratar puede favorecer la aparición o progresión de algunos problemas.
Por ejemplo, unos dientes muy apiñados pueden dificultar el acceso del cepillo y de los productos de higiene interdental a determinadas zonas. Esto puede complicar el mantenimiento de una buena higiene y favorecer la acumulación de placa, especialmente si no se aplican unas medidas de higiene adecuadas.
Una mordida alterada también puede asociarse a un reparto irregular de las fuerzas sobre los dientes. En algunos pacientes esto puede contribuir a un desgaste desigual o a dificultades funcionales al masticar. Las maloclusiones también se han relacionado con determinados problemas dentales y de las encías, aunque las consecuencias varían considerablemente según cada persona.
Por otro lado, algunos problemas de ortodoncia pueden modificarse con el tiempo. Esto no significa que una alteración vaya a empeorar necesariamente si no se trata, pero sí que puede ser conveniente que un especialista valore su evolución y determine si es necesario intervenir.
Por este motivo, si sospechas que necesitas ortodoncia, una valoración profesional permite conocer los posibles riesgos de no tratar el problema y tomar una decisión basada en tu situación concreta.
¿Qué tipo de ortodoncia puedo necesitar?
Actualmente existen diferentes sistemas para realizar un tratamiento de ortodoncia. Entre ellos se encuentran los brackets metálicos, otras opciones de brackets más estéticas y los alineadores transparentes.
Los brackets utilizan elementos adheridos a los dientes y un sistema de arcos que permite aplicar fuerzas controladas para modificar progresivamente su posición. Los alineadores, por su parte, son férulas transparentes diseñadas para producir determinados movimientos dentales de forma progresiva.
Sin embargo, no existe un sistema de ortodoncia que sea el mejor para todos los pacientes. La elección depende de factores como la complejidad del caso, la posición de los dientes, el tipo de mordida, los movimientos que sea necesario realizar y las características y necesidades de cada persona. Por eso, antes de decidir entre brackets, alineadores u otra alternativa, es necesario realizar un estudio de ortodoncia. El objetivo no debería ser únicamente conseguir unos dientes más alineados, sino determinar qué solución permite abordar correctamente el problema detectado.