Las perlas de Epstein son quistes benignos muy comunes en el recién nacido. No duelen, no causan molestias y desaparecen solos con el paso de los días o semanas. Desde el primer momento es importante transmitir tranquilidad: forman parte de los hallazgos normales del recién nacido y no requieren tratamiento. Ante cualquier duda, un dentista infantil puede orientar a la familia y confirmar que se trata de una condición completamente normal.
Suelen preocupar porque se ven como pequeños puntitos blancos en el paladar del bebé o como bultitos en las encías, y a menudo se confunden con muguet, candidiasis oral o incluso con dientes natales. Sin embargo, su origen y evolución son muy distintos. Estas lesiones están rellenas de queratina, una sustancia natural presente en la piel y las mucosas, y no indican infección ni falta de higiene.
Las perlas de Epstein en bebés aparecen durante las primeras semanas de vida y no afectan al bienestar del pequeño. A lo largo del artículo explicaremos por qué se forman, cómo reconocerlas en casa sin manipular la boca del bebé, en qué se diferencian de otros quistes orales del recién nacido y, al final, qué señales de alarma deben motivar una consulta con el pediatra u odontopediatra.
Causas de las perlas de Epstein
El origen de las perlas de Epstein está en el propio desarrollo del bebé durante el embarazo. Mientras se forma la boca, el paladar se va cerrando y fusionando a partir de diferentes tejidos. En ese proceso, pequeños restos de tejido epitelial pueden quedar atrapados en la línea media del paladar o en zonas cercanas. Con el tiempo, esos restos se rellenan de queratina y dan lugar a estos pequeños quistes.
Es fundamental recalcar que no están causadas por una infección, no son consecuencia de una mala higiene y no se deben a nada que haya hecho la madre o el padre durante el embarazo o tras el nacimiento. Tampoco están relacionadas con la lactancia materna ni con el uso de biberón.
Desde el punto de vista médico, las perlas de Epstein se consideran una variante de los quistes gingivales del neonato y de otros quistes de la lámina dental, todos ellos procesos benignos y transitorios. No se contagian, no empeoran con el tiempo y no requieren ningún tipo de medicación. Su aparición en el recién nacido es simplemente una manifestación más del desarrollo normal de la cavidad oral.
¿Dónde salen y cómo se ven?
Las perlas de Epstein aparecen con mayor frecuencia en la línea media del paladar del bebé, aunque también pueden observarse como pequeños bultitos en las encías. En ocasiones, los padres describen un paladar blanco al levantar suavemente el labio o al mirar dentro de la boca.
En cuanto a su aspecto, suelen ser bolitas o puntitos de entre 1 y 3 mm, firmes al tacto (aunque no debe tocarse), de color blanco o blanquecino-amarillento. No presentan enrojecimiento alrededor, no sangran y no producen dolor ni molestias al bebé.
Para identificarlas en casa, basta con observar la boca del recién nacido con una luz suave y buena visibilidad. No es recomendable raspar, presionar ni intentar “limpiarlas”, ya que no es necesario y puede irritar las encías del bebé. Una característica clave es que el niño se comporta con normalidad: come bien, no muestra dolor y no hay signos de inflamación.
Si no hay cambios en el estado general y las lesiones mantienen este aspecto típico, lo más probable es que se trate de perlas de Epstein en bebés y no de otro problema.
Perlas de Epstein vs otras lesiones en la boca de un bebé
En la boca de un recién nacido pueden aparecer distintas lesiones benignas que se parecen entre sí. Diferenciarlas ayuda a evitar preocupaciones innecesarias.
- Los nódulos de Bohn son muy similares a las perlas de Epstein. También son quistes rellenos de queratina, pero suelen localizarse más en las encías, especialmente en los bordes alveolares. Son benignos, frecuentes y desaparecen solos.
- Los quistes gingivales del neonato y los quistes de la lámina dental aparecen en la cresta del reborde alveolar, justo donde más adelante saldrán los dientes. Comparten el mismo comportamiento benigno y transitorio.
- El muguet o candidiasis oral, en cambio, suele formar placas blanquecinas más extensas que pueden afectar lengua, mejillas y paladar. A veces se asocia a irritabilidad o molestias al comer y requiere valoración por el pediatra.
- Los dientes natales y los dientes neonatales parecen dientes “de verdad”, normalmente en la zona de los incisivos inferiores. Pueden moverse y llegar a molestar durante la succión.
| Lesión | Aspecto | Ubicación típica | Qué lo diferencia | Evolución / Qué hacer |
|---|---|---|---|---|
| Perlas de Epstein | Pequeños quistes blanquecinos rellenos de queratina. | Habitualmente en el paladar (zona media). | Ubicadas mayoritariamente en el paladar. | Benignas y transitorias, desaparecen solas. |
| Nódulos de Bohn | Quistes blanquecinos de queratina. | Encías, especialmente en los bordes alveolares. | Se localizan más en encías que en el paladar. | Benignos, frecuentes y se resuelven espontáneamente. |
| Quistes gingivales del neonato / quistes de la lámina dental | Pequeños quistes en el reborde. | Cresta del reborde alveolar (zona donde saldrán los dientes). | Aparecen en la cresta alveolar “de futura dentición”. | Comportamiento benigno y transitorio, suelen desaparecer. |
¿Duelen las perlas de Epstein o afectan a la lactancia?
Una de las dudas más habituales es si las perlas de Epstein causan dolor o interfieren con la alimentación. La respuesta es clara: no duelen y no suelen afectar a la lactancia materna ni al uso del biberón.
El bebé con perlas de Epstein suele mamar con normalidad, sin mostrar rechazo, llanto ni signos de incomodidad. Tampoco provocan heridas en el pezón ni molestias adicionales durante la toma. Esto se debe a que estos quistes están cubiertos por mucosa normal y no generan inflamación.
Si un recién nacido presenta dificultades para alimentarse, irritabilidad o llanto persistente, conviene pensar en otras causas y consultar con el pediatra. En la gran mayoría de los casos, las perlas de Epstein pasan desapercibidas para el propio bebé y solo llaman la atención de los adultos al observar la boca con detenimiento.
¿Durante cuánto tiempo permanecen las perlas de Epstein?
Las perlas de Epstein son temporales. Lo más habitual es que desaparezcan solas en una o dos semanas, aunque en algunos bebés pueden persistir durante más tiempo, incluso varias semanas o algún mes.
No es necesario hacer nada para que se vayan. La fricción natural al succionar, ya sea con lactancia materna o biberón, contribuye a que la acumulación de queratina se libere de forma espontánea. Con el crecimiento del bebé y la maduración de las mucosas, estos pequeños quistes se reabsorben sin dejar rastro.
Si el aspecto no cambia y el niño sigue sano, la evolución suele ser completamente benigna en el recién nacido.
¿Cuándo hay que consultar al pediatra?
Aunque las perlas de Epstein no suelen dar problemas, es importante saber cuándo consultar al pediatra o al profesional sanitario. Se recomienda valoración si aparece cualquiera de las siguientes situaciones:
- Fiebre, malestar general o dolor evidente.
- Dificultad para comer, rechazo de tomas o pérdida de peso.
- Manchas blancas que se extienden por lengua o mejillas, lo que puede indicar muguet o candidiasis oral.
- Sangrado, enrojecimiento marcado o mal olor en la boca.
- Lesiones que persisten más allá de aproximadamente 3 meses o que aumentan de tamaño.
- Si parece tratarse de un diente móvil, como en el caso de dientes natales, por riesgo de irritación o lesión.
Ante la duda, el pediatra es la figura de referencia y, si es necesario, puede derivar al odontopediatra o consultar en una clínica dental especializada en atención infantil para una valoración más específica de las encías del bebé y del paladar.