El Torus mandibular, también llamado torus mandibularis, es una exóstosis o protuberancia ósea benigna que aparece en la cara interna de la mandíbula (maxilar inferior), habitualmente a la altura de los premolares. Se trata de un crecimiento óseo lento, indoloro en la mayoría de los casos, y considerado una variante anatómica frecuente. Suele localizarse en la zona lingual, debajo y a ambos lados de la lengua, y puede presentarse de forma unilateral o bilateral. Al tacto es duro, con superficie lisa o ligeramente lobulada.
Por lo general, el Torus mandibular no requiere tratamiento. Sin embargo, puede ser recomendable intervenir cuando interfiere con una prótesis dental, provoca ulceración por roce repetido o dificulta el habla y la higiene.
¿Cómo identificarlo? Aspecto, localización y cómo se siente
El Torus mandibular se identifica como un bulto duro, “como hueso”, situado en la cara interna de la mandíbula, en la zona lingual cercana a los premolares. Está recubierto por mucosa de aspecto normal, no se mueve al tocarlo y, en la mayoría de los casos, no produce dolor. Puede medir desde pocos milímetros hasta varios centímetros y muchas personas lo descubren al cepillarse, al pasar la lengua o durante una revisión dental rutinaria.
Este rodete mandibular suele crecer lentamente y mantenerse estable durante años.
Lo que suele ser:
- Un crecimiento óseo benigno.
- Una protuberancia ósea dura y fija.
- Asintomático o con molestias leves por roce.
Lo que NO suele ser:
- Dolor intenso espontáneo.
- Sangrado sin causa.
- Crecimiento rápido en poco tiempo.
Ante cualquier duda, conviene acudir a un especialista para confirmar que se trata de un Torus dental y descartar otras lesiones.
Causas y factores asociados (genética, bruxismo y otros)
No existe una causa única para el Torus mandibularis. Su aparición suele estar relacionada con una combinación de predisposición genética y factores mecánicos. Es frecuente encontrar antecedentes familiares de rodete mandibular, lo que refuerza su componente hereditario.
Entre los factores asociados destaca el bruxismo o apretar los dientes, especialmente en personas con altos niveles de estrés. La sobrecarga repetida sobre la mandíbula y la posible alteración de la ATM (articulación temporomandibular) pueden estimular el crecimiento de esta exóstosis en la zona lingual.
Otros factores que pueden influir son pequeños traumatismos crónicos, una masticación intensa o ciertas características anatómicas del maxilar inferior. En cualquier caso, el Torus mandibular no es una enfermedad en sí misma, sino una adaptación ósea que, en la mayoría de los casos, no genera complicaciones.
¿Es peligroso? Diagnóstico y diferencias con otras lesiones
El Torus mandibular es benigno y no peligroso. El diagnóstico suele ser clínico: el odontólogo identifica la protuberancia ósea en la cara interna de la mandíbula mediante exploración visual y palpación. En situaciones atípicas, puede solicitar pruebas de imagen para descartar otras patologías.
Es importante diferenciarlo de:
- Úlcera o afta: Lesión de tejido blando, dolorosa y superficial.
- Absceso dental: Inflamación dolorosa con posible infección.
- Quiste o tumores óseos como osteomas: Crecimiento anómalo que puede ser más irregular o rápido.
Acude cuanto antes si notas dolor persistente, ulceración que no cura, sangrado, crecimiento acelerado, pérdida de sensibilidad o cambios bruscos en la zona. Estos signos no son habituales en un Torus bucal y requieren valoración profesional.
¿Cuándo se recomienda tratar o quitar un torus mandibular?
Desde nuestra clínica dental en Madrid consideramos que el Torus mandibular solo se trata cuando genera problemas funcionales o protésicos. Uno de los motivos más frecuentes es la interferencia con una prótesis dental o dentadura, ya que el rodete mandibular puede dificultar la correcta adaptación o la toma de impresiones.
También se recomienda valorar tratamiento cuando provoca roces repetidos y ulceración, retención de alimentos que complica la higiene bucal y favorece la halitosis, o alteraciones en el habla y el movimiento de la lengua. En algunos casos puede causar molestias al masticar.
Si el Torus mandibularis no produce síntomas ni afecta a la función, lo habitual es realizar controles periódicos y mantener una adecuada higiene.
Tratamiento para quitar el torus mandibular
El único tratamiento definitivo del Torus mandibular es quirúrgico, mediante una intervención de cirugía oral. Esta suele realizarla un odontólogo con experiencia o un cirujano maxilofacial, especialmente cuando forma parte de un plan preprotésico.
El procedimiento se lleva a cabo con anestesia local. Se realiza una pequeña incisión en la mucosa de la zona lingual, se accede a la exóstosis y se remodela o elimina el exceso de hueso (osteotomía). Posteriormente, se sutura la zona.
El postoperatorio suele ser leve, con inflamación moderada y recomendaciones específicas de higiene bucal. En nuestra clínica dental en Barrio de Salamanca, valoramos cada caso de Torus dental de forma personalizada para determinar si la cirugía oral es necesaria o si basta con seguimiento periódico.