Debido al poder antiséptico del ozono, su aplicación en la cavidad oral permite tratar las enfermedades causadas por un amplio número de microorganismos, entre ellos, los que darán lugar a la caries dental y la enfermedad periodontal (periodontitis y periimplantitis). Además de actuar sobre estas dos enfermedades que son las más comunes, también actúa sobre lesiones como aftas o herpes.

 

Debido a que el ozono actúa sobre organismos cuyas células carecen de núcleo, no produce daños sobre las células humanas, es más, produce numerosas ventajas tanto en los tejidos duros como en tejidos blandos:

-Favorece la cicatrización de los tejidos

-Remineralización del esmalte

-Reduce el sangrado y mejora la circulación sanguínea

-Efecto inmunorregulador.

-Reduce la sensibilidad dental por su capacidad analgésica y antiinflamatoria.

-Desinfección preoperatoria en tratamientos invasivos como endodoncia o cirugía de implantes.

CASOS CLÍNICOS
ANTES/DESPUÉS

Ozonoterapia

El ozono se aplica de una manera fácil e indolora por lo que no necesita anestesia previa.

Para ello se utilizan unas copas individuales en función de la zona a tratar, estas copas evitan la salida del gas y que este sea inhalado. Solo es necesario aplicarlo una vez durante 20-60 segundos en cada zona.

Dra. Mercedes de Gracia
 Dr. Jorge Pérez
Higienista Dental
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